Hace unos días, la revista SEMANA
a través de un artículo periodístico desarrolló una denuncia vergonzosa y
aterradora que compromete muy directamente a la rectora de la Universidad Autónoma
del Caribe. Denuncias envueltas en una escalofriante historia, que bien podría
ser llevada a la televisión chica, en donde la villana atractiva e inocente seduce a un adinerado hombre (bastante mayor
por cierto), para que pronto sea ella quien herede toda su “fortuna”, pasando
por encima de la única legalmente heredera, su hija.
Estas acusaciones apuntan a que la distinguida
señora Silvia Gette, viuda de Don Mario Ceballos Araujo podría estar implicada
como la autora intelectual del asesinato de un prestante ganadero quien por
cierto era el esposo de María Paulina Ceballos hija del exrector y fundador de
la Universidad Autónoma del Caribe.
¡Increíble no!... Aunque la
narración anterior pareciese toda una historia de telenovela, pues no. Ahora
trasciende a la realidad y responde a las alcances que el ser humano tiene para
conquistar el poder sediento de dinero, posición
y lujos.
Estas denuncias hasta hace poco
eran apenas unos rumores o “secreto a voces”, que finalmente salen a la luz
pública tras los testimonios de tres paramilitares que aseguran definir a la
prestante protagonista como un personaje muy peligroso y poderoso, que a su consideración
tiene muy bien manipulado los medios de comunicación y la fiscalía, hasta
ahora, lo cual a echo que ninguno de estos rumores fuesen motivos de
investigación como lo son hoy, después de levantar sospechas y atar cabos los
testimonios de dichos paramilitares.
Esta historia no es más que un
claro ejemplo de la corrupción que esta carcomiendo la sociedad colombiana,
mientras que nosotros seguimos congelados como si el mal no nos tocara, en
donde el silencio es el arma más recomendada para evitarse conflictos o en el peor
de los casos para evitar que la vida corra
peligro, lo cual es lo más común en esta sociedad indolente y masoquista.
Esta mujer líder, pujante y luchadora
que no es colombiana pero si una Barranquillera por adopción; como bien lo
define el periodista Sergio García en el programa IMPACTO del canal Tele
Caribe, ha disfrutado por años de una imagen correcta y de venias que los
habitantes barranquilleros le profesan por su contribución al deporte y por el
desarrollo que en cierta medida ha tenido una de las universidades más
importantes de la ciudad. Pero, ¿a costa de qué?
Esto
cuenta con cierta semejanza frente a la ignorancia que se tiene para “comer
entero”; creyendo que todo lo que se dice en los medios de comunicación es
finalmente lo que se debe creer sin derecho a ser cuestionado.
Ahora me
pregunto; cómo una ciudad como la de Barranquilla ha permitido que el secreto a
voces se haya mantenido como tal, permitiendo que la señora María Paulina Ceballos haya tenido que huir para
cuidar de su vida y la de su familia, angustiada por el mal que puede hacer una
persona que aparentemente tiene un poder absurdo sobre la justicia y la
sociedad Barranquillera.
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