No me conocen; crecimos juntas en el mismo lugar, venimos
del mismo cuerpo, pero en definitiva no saben quién soy. No saben que araño las
paredes para hacer un enorme hoyo en donde me pueda esconder de sus algarabías y
justificaciones. No saben que vivo cuestionándome de quien soy como suma estrategia
para ser siempre mejor. No saben que amo
la buena literatura y que adoro escuchar los debates políticos de mis grandes y
futuros colegas.
Tal vez sepan mi nombre completo porque simplemente
compartimos los dos apellidos, pero no saben cómo alucino por haberme llamado “Anastasia”
o una designación de esas encantadas de la gran realeza de los cuentos
infantiles... los cuales empecé a leer hasta hace poco porque no tuve quien me
los contara. Tal vez alguien alguna vez lo hizo, pero olvido enseñarme el
enorme valor de las letras siendo el pasaporte de los sueños, la libertad y la
rebeldía.
Saben que soy una persona irreverente con un vocabulario
sucio e indiferente, pero no saben que todos los días guardo un montonón de
palabras nuevas que descubro a través de las lecturas con las que me
cruzo en mi ejercicio de exploradora. Saben de mis pecados y han tenido el
descaro de ponerlos a la luz pública sin medir el dolor que pudieran causar a
quien por casualidad las tres amamos. Lo que no saben, es lo grande que me he
hecho gracias a esas acusaciones… Además no saben de toda la información que mi
cabeza guarda para que al momento de tomar nuevas decisiones tenga la
habilidad de medirme, porque como pocas o tal vez muchas, ya experimente el
dolor y ya he caído muy bajo… creó que más bajo de lo que ustedes creen, pero pienso
que he vivido tan poco que por eso me someto a la hermosa oportunidad de seguir
equivocándome.
Tal vez saben de mis imprudencias, de mis faltas con el
mundo entero, de mis mentiras, de miles y miles actos que las hace sentirse
avergonzadas de quien soy, lo que no saben es que también me he desilusionado
de ser parte de eso, pero no por los horrores que he cometido, sino por haber
tenido que vivirlo para aprender. Después de todo asumo lo importante que ha
sido tanta desfachatez para construir conocimiento y para estar un paso adelante
de todos, asumiendo la inteligencia no por virtud innata sino como una
habilidad construida con los pasos que he dado disfrutando del sol y del viento, sin mencionar los tantos que me faltan por
dar...
Saben mucho de mí, más de lo que saben quienes me leen.
Presumen de mucha información y eso las hace grandes para hacer de esa inquisición
una estrategia concluyente y definitiva. Pero no saben de mi posición; de lo
orgullosa que me siento de que sean parte de mí y de los buenos deseos que les profeso para
que los proyectos sigan en crecimiento con cada conclusión que hacen de ellos. Pero
no se equivoquen, ustedes no son mi punto de partida o de “arranque”, tampoco
son mi espejo… suficiente con mi propio ejemplo de fracaso y lucha (par de palabras que no se me despegan, creo que ya son como órganos vitales para mi
existencia).
Que sepan de mi no quiere decir que me conozcan. No obstante, agradezco cada acto de gracia y preocupación, pero si juzgan mi recorrido quisiera que tomaran las zapatillas con las que ando, tal vez eso les quita la oportunidad de "saber tanto" pero les regala un poco de ese lindo deseo de conocerme. Probablemente me ayudarían con el objetivo de saber finalmente, quien soy!


