El único hombre que he amado con honestidad lo visite este fin de semana. Su imagen ahora es una lapida incrustada en la tierra. No se que me dolió más; si recordar que hace ya un año y seis meses se fue o ver resumida su vida en unos cuantos centímetros de tierra en donde a pesar de tanto buscar, no conseguí ver una vez más y después de tanto tiempo, sus ojos azules...
Como extraño esos ojos color cielo, ese aroma a arte y esas manos fuertes, arrugadas y delicadas que tanto me consintieron, esa voz precisa pero melodiosa que no necesitaba gritar para hacernos entender lo que quería. Era un hombre con sabiduría; nunca necesito levantar la mano con dureza para corregir y con todo un porte de caballero que se veía reflejado no solo en su forma de vestir sino también en su talante para conversar sin la necesidad de mencionar, ni por error, una mala palabra.
El dolor se hace presente y como lastima recordar su ausencia pero aún más sentirla, acordando que las personas en algún momento se tienen que ir, o se las llevan, o se alejan, o las alejan... O las alejo! Su muerte frustro mi capacidad para relacionarme, involucrarme, reconciliarme, perdonarme y para sentir. Como si en su tumba también se hubiese enterrado mi tonelaje para amar.
Su partida arranco de mi alama la paz y la tranquilidad. La misma soledad en la que él vivía empecé a sentirla, aunque no dejo imaginar esa esplendidez y alegría de su rostro en el momento en el que se reencontró con el amor de su vida y un par de hijos que en el cielo lo esperaban tiempo atrás (si es que ese mito del cielo realmente existe). Pensar en eso me da cierta calma al creer que con él todo esta bien. tal vez porque en vida ya estaba padeciendo las consecuencias de las malas decisiones que durante su recorrido tomo; seguramente con ingenuidad.
A ese hombre solo tengo una cosa que reprocharle, y es el hecho de que me haya dejado sin su compañía ese maldito día en el que irresponsable mente se alcoholizó, probablemente desesperado por la falta de dinero (mal que padecemos constantemente en un país como este) y sin bastarle esa idiotez decide pasar la carretera sin ninguna precaución. Que triste forma de morir cuando nuestros planes era cuidarlo hasta el día en el que con bastón tuviese que caminar. Con eso soñábamos; verlo morir acostado en una cama, tranquilo, sin preocupaciones y pensando en que todo lo que debía hacer en esta dimensión finalmente estaba resuelto.
¡ Adiós! te dije en ese entonces, ese mismo adiós que repito diariamente cuando abro los ojos y en lo primero que pienso es en ti despidiéndome como si allí estuvieras. Lo mejor de todo es que durante el día no dejo de sentirte porque se que eres mi fiel escudero y el primer espectador de mis ocurrencias, de mis pecados, de lo que escribo, de mis errores, de mis maltratos y hasta de mis malas intenciones. Ves que nunca te olvido y ahora quienes me lean sabrán que siempre has existido.
¡Adiós!

Excelente forma de escribir un sentimiento. Palabras precisas, palabras exactas para definir un pensamiento. Felicitaciones por este Blog.
ResponderEliminarAndres Sotelo